Yo antes no llevaba zapatos. Ahora llevo zapatos casi a todas horas, llevo zapatos para ir al cole, llevo zapatos cuando voy al mercado con mamá…hasta llevo zapatos para salir a bailar. Tengo zapatos de muchos colores, menos unos negros que me pongo para ir a comer a casa de la viejita los domingos, a mi esos no me gustan, pero mamá venga, que me los ponga…pero sin que se de cuenta, yo le doy patadas a las piedras para que los morritos de los zapatos negros se pongan marrones, y así parecen que tengan pecas, y mamá me dice que recién los acababa de abrillantar, y a mi me parecen que tengan pecas, como yo. Tengo unos zapatos amarillos de goma y se doblan pero nunca se rompen y no tienen cordones y cuando llueve, las gotas le resbalan pero mis pies ahí siguen secos, y puedo saltar en los charcos . Mamá dice que sólo son de invierno pero no me los deja llevar los domingos cuando comemos con la viejita, aunque ese domingo llueva, y entonces ya no salto los charcos, voy de puntillas, casi ni piso los cuadraditos de la acera. Mis zapatos preferidos son los de verano, porque dejan ver los dedos de los pies, y me pinto las uñas de azul cuando papá me lleva de la mano al parque. Son bonitos mis zapatos de verano, sin cordones pesados, pero con agujeritos para que no queden sueltos…el viejito me hace siempre un agujero más para que no se me caigan mientras corro…porque en verano, yo siempre corro cuando X viene y me llama para jugar a la pelota. Sí que son bien bonitos mis zapatos, y mami me compra cada año, y los reyes magos los llenan de caramelos que es lo más divertido de los zapatos, y digo yo que por eso deben ser muy importantes los zapatos. Yo un día le pregunté a papá para que servían los zapatos: Te llevan donde quieres ir.
Ah, pero yo sé que eso no lo hacen los zapatos, lo hacen los pies. Y sé que son los pies, porque cuando corro mucho rato por la playa, mamá me dice que me quite los zapatos y dizque me los quite y así podré jugar más rápido. Y ahí no me riñe, aunque llueva o haga frío…cuando llego a la playa, mamá me guiña un ojo y ya se entonces que puedo quitarme los zapatos…en el agua los zapatos no valen para nada, ni siquiera los de verano. En el agua se me olvida que los zapatos son importantes.
La noche que se llevaron a papá, nadie en casa tenía puesto zapatos, claro, es que estábamos con los calcetines para dormir…pero esos hombres de zapatos brillantes no le dejaron a papá ponerse sus zapatos, yo me fijé bien…salieron muy corriendo yo pienso que ya llegaban tarde.,porque era muy muy de noche…
Mamá se quedó llorando en la escalera…es que ella no sabía donde iba papá…pero yo le guiñé un ojo: van a la playa, mamá.
líneas sueltas de hace un tiempo...justo después de leer primavera con una esquina rota...ya entiendes la razón...
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1 comentario:
Preciosas lineas!
Y que grande Benedetti y su Primavera con una esquina rota!
Besos
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