Mi sangre me golpetea
resucitándome erguida.
Temía vivir sin sueños,
y es mi sangre la que grita:
no vas a retroceder,
mantén tu antorcha encendida;
que sí, que sí, que ya vas
desbordadamente viva.
Carmen Conde
- Sabes esa sensación de medir el tiempo a pulso, a parpadeos, a sorbos lentos de saliva que recorren tu garganta?...
Era la última vez que cruzaba la línea. Una línea invisible que juro que no estaba la primera vez que entré a caballito en la espalda de mi chico.
Ahora era el camino inverso, no llevaba maletas ni fotografías, ni libros...porque yo no estaba huyendo. Estaba empezando.
Y ahi estaba ella...una puerta muy pequeña, parecida a una de esas por las que se colaba Alicia en el pais de las maravillas...de esas por las que ya no cabes cuando te haces mayor.La puerta minúscula dentro de un palacio en el reino de las nieves, y una línea...una línea que juro que no había visto al entrar.
Puedo cronometrar el tiempo que tardo en desnudarle, parpadeo...un botón...parpapedo, cinturón...parpadeo...cremallera...puedo notar sus dedos tibios por mi cuerpo palpitante...su calor y su olor y su color...
Puedo cronometrar el tiempo que tarda en matarme, pulso...pellizcos...pulso...patadas...pulso...miro hacía arriba intentando mostrarle mi mirada más tierna con el proposito de que vuelva a recordar por qué se enamoró de mí...mientras mis mejillas hornean a cien grados, unas cuantas lágrimas se dejan ir...mi chico ya no se acuerda por qué se enamoró de mí...
"tú, eres la reina de las aves"...decía mi chico hace un par de segundos... Estaba al otro lado de la línea...con mis libros y fotografías...
"yo no huyo mi amor, comienzo".
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario