Es un secreto de los mejores. Son las cuatro de la madrugada, de una noche pre- estudio pre-examen…pre-ludio de algo que no adivino, no adivinas. Que me hace falta, eso ya lo sabes, y lo sabías la última vez. Que me hacía falta. Si te lo digo es porque ya aprendiste a desnudarte.
Es cierto. Yo me fui. Y tú nunca viniste a rescatarme. No podía pedírtelo en aquel momento, ahora no me acuerdo de las palabras mágicas. Me vuelvo bohemia cuando nadie mira, tarareo cancioncillas y te recompongo a golpes de pupila. Tú no me pediste que me quedara. Yo asumí el lado triste de la historia para tener poemas que escribir.
me dejé ir. Pero tú! Tú te dejaste decir todo lo demás.
Es cierto. Yo me fui. Y tú nunca viniste a rescatarme. No podía pedírtelo en aquel momento, ahora no me acuerdo de las palabras mágicas. Me vuelvo bohemia cuando nadie mira, tarareo cancioncillas y te recompongo a golpes de pupila. Tú no me pediste que me quedara. Yo asumí el lado triste de la historia para tener poemas que escribir.
me dejé ir. Pero tú! Tú te dejaste decir todo lo demás.
Hace ya un rato que te he vuelto a ver. Te miro impasiva- me miras indeciso, frunces el ceño ligeramente como si te sonase de algo. No, que va, nada más que un reflejo involuntario.
Pero es cierto, y lo sabes aunque sólo funcionen mis recuerdos: Me fui para que no me olvidases.
Me olvidaste para que nunca me fuera.
Pero es cierto, y lo sabes aunque sólo funcionen mis recuerdos: Me fui para que no me olvidases.
Me olvidaste para que nunca me fuera.

3 comentarios:
simplemente... magnífico
gracias ^^...déjate conocer algún día
[...]Me fui para que no me olvidases. Me olvidaste para que nunca me fuera.
Tiene mucha fuerza pulpi... esto me ha hecho pensar;gracias.
Publicar un comentario