Seguramente ya nos habíamos visto antes, pero no fue hasta esa noche…hasta esa noche no nos fijamos…y no era una noche mejor que otras, ni yo era la chica más graciosa de la sala de estudios…pero allí estabas…escondido tras las carpetotas azules y los planos y maquetitas mal puestas…con unas gafas y detrás unos azules redondos de esos de las pelis. Yo no podía entender por qué te reías tanto, pero se me contagió la risa y acabamos esa noche en la escalera del pasillo, compartiendo chocolatinas.
Aún lo desconocíamos.
No se me ocurre un momento exacto pero estoy segura de que alguna vez he pensado que, o te quedas en mi vida para siempre, o seré capaz de echarte a patadas…el chico de las gafas y los despistes, de las risas en la parte de atrás del taxi, el chico del gran pedo del optimus y el gran tostonazo de Lisboa…jeje.
Suena el timbre de mi casa y sé que vas a ser tú, que me va a tocar freir patatas hasta que nos salgan por las orejas, y decir pató pató pató o como se escriba….ofuuu qué pelma con Paris…y dale que te dale…
Pasas de azul a verde con gran facilidad…pasas de nirvana a quique con gran facilidad, pasas de big fish a moulin rouge con gran gran facilidad…
Eres el chico que me llevó al cine más cutre y bonito de la alameda, apostando por una peli irlandesa que sólo dos pirados y nosotros quisimos ver…gracias!...
Sólo un loco como tú, se va a la otra punta de Sevilla a vivir porque es más bohemio…
Qué LIOOOOOOOO!
Aún lo desconocemos…pero ya empezamos a intuirlo…
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