martes, 14 de febrero de 2012

complejo de qué

La última vez que M abrazó a su padre no sabía que iba a llorar. Pero lloró. Todos en la mesa del restaurante la miraban ahora, pero ella escondía la nariz entre su camisa, sin preocuparse por dejarle la marca. Lo aferraba como si fuera roca.

 había soñado que lo apuñalaba. Ella lo esperaba al inicio de la escalera, en la planta de arriba, mientras le escuchaba subir, lentamente. Tenía un gran cuchillo carnicero empuñado con fuerza. No tenía dudas. Y él se volvía un tipo sin rostro, oscuro, pero con la certeza de ser él, mientras ella lo apuñalaba por la espalda. No se escuchaban sonidos ni nadie gritaba.

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