viernes, 17 de febrero de 2012

yo te invito al paraíso de los perros, para conocernos mejor

martes, 14 de febrero de 2012

- tía, Caperucita, dónde coño te metiste ayer? Tu abuela y yo te estuvimos esperando hasta las tantas.
- que me lié por ahí.
- por ahí por dónde?
-joder, por ahí, no me des la chapa.
- a no, pero esto es por culpa de tu abuela, si estoy harto de decírselo. La niña no puede ir al bosque sola, pues nada, la niña hace lo que le da la real gana.
- pss, mira el lobo este...como que tú no andabas por el bosque.
-eso eran otros tiempos, y lo sabes, no te vayas de lista. Dime, fuiste al huerto, no?
-que no...
-a ver, mírame.
-tio, ni que fueras mi padre.
-otra vez al huerto!
- este es ecológico, si les doy lengua, me dan orejas, cerezas por pezuñas, colmillos a tutiplén...Calidá, te lo juro...no me mires así que no miento ostia!
- a ver? pss, no sé...
- qué no sabes? tú te chutas sacarina o algo, quieres ver este material, capullo?
- que si que lo veo! pero que quieres...no piensas q me apetece? pero tu abuela me ata corto, y yo necesito relax en mi vida, asentarme un poco. q no, vamos.
-es luna llena...la última quizás
-puf..cómo me dejo liar por ti?
-jajaj, claro tio, la última vez, lo juro.
-Joder, haces lo que quieres conmigo, y a quién nos comemos esta vez, a ver?
- ....jiji
- ni lo pienses. Tu abuela es una vieja cojonuda. Tu madre, que le tengo ganas.

Aquí Clotilde Clueca. Ese día no estaba para sesiones fotográficas. Todos los pollos habían muerto de hipotermia porque uno de ellos se suicidó arrojándose desde el comedero, y ella acudió en su auxilio, pero el pico cortado años atrás ( por su turbio pasado en el canibalismo) no sirvió de mucha ayuda. Todos muertos, hasta otra, dijo Cloti.

complejo de qué

La última vez que M abrazó a su padre no sabía que iba a llorar. Pero lloró. Todos en la mesa del restaurante la miraban ahora, pero ella escondía la nariz entre su camisa, sin preocuparse por dejarle la marca. Lo aferraba como si fuera roca.

 había soñado que lo apuñalaba. Ella lo esperaba al inicio de la escalera, en la planta de arriba, mientras le escuchaba subir, lentamente. Tenía un gran cuchillo carnicero empuñado con fuerza. No tenía dudas. Y él se volvía un tipo sin rostro, oscuro, pero con la certeza de ser él, mientras ella lo apuñalaba por la espalda. No se escuchaban sonidos ni nadie gritaba.

martes, 24 de enero de 2012

4:40

me precipito sobre las teclas, enciendo un cigarro un poco temblorosa, escribo con fervor y las uñas adquieren un tono morado, del frío. Sé que tengo algo que contarte.


Pausa

Cómo contar la historia?  Como hablar sin que me descubras, y que me descubras.

Tú te vas a dormir, yo me quedo un poco más.

Espalda

Pausa

Ondulaciones

Pausa

¿querías decir? Qué?

Intermedio: diez minutos.

Por qué no te quedas en poesía? Y por qué no te quedas en poesía? Aún me pregunto por qué no te quedas en poesía?

La Verdad de la historia, subrayado del libro: idea clave.

En alguna forma eres verdad? En alguna forma eres. ¿verdad?

Los silencios.

domingo, 9 de octubre de 2011

las caperucitas de lenguas colgantes y pelo erizado.


Mi acta de nacimiento lo asegura:
Soy Caperucita Roja
como la manzana que mi abuela comía
con su dentadura falsa.
Ése es mi nombre.

Hija espuria de Cenicienta
me sentía culpable de retozar en el bosque
mientras ella barría la casa,
                                               el patio
y el corredor del cielo.
¿O acaso era la vecina?
No lo recuerdo bien.
Hace tanto que sucedió
que ignoro si soy su hermana o su hermanastra
¿O acaso el lobo feroz?
Porque así me llaman
                                   cuando decido recorrer los caminos
a pesar del bosque
a pesar de mi caperuza
a pesar de mí misma 

sábado, 28 de noviembre de 2009

sábado


Sábado por todo el día.



Mensajes en el móvil, cero.

mensajes en el mail, cero.

mensajes en el tuenti, cero.

mensajes en el blog, cero.

llamadas al móvil, cero.

llamadas al fijo, no tengo fijo!, cero.

llamadas desde la cabina, cero.

llamadas a la puerta, cero.

llamadas de auxilio, cero.


De fondo una de Vega y un estribillo macabro " no creo en más infierno que tu ausencia"...


Cómo podía saber él exactamente este infierno por el que paso. Regocijada en mi dolor y mi melancolía, falta de cualquier abrazo verdadero y sexual. Como extasiada por una droga dulce, deja recorrerte, me dijeron una vez, no quieras que tu cuerpo responda a otras órdenes, desflúyete en el sofá, abandona tu mente, extásiate en tu pena, vuélvete triste porque no hay nadie más sola que tú esta noche. Y eso es porque sólo tú bailas esta noche con ella, la acaricias y la besas de pies a cabeza, por no tener a nadie a quien besar. Ella, que sabe que te aferras a ella, justamente por no contar con nadie más. Un baile de balanceos, entre la soledad y tú.


Entre la soledad y yo.